Este programa surge debido a la creciente demanda de menores/jóvenes que además de presentar consumos de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o sustancias psicotrópicas, se ven sujetos a procedimientos judiciales en los que se ven implicados.
Este perfil está sujeto a altos factores de riesgo y bajos factores de protección como pueden ser: búsqueda de sensaciones, alienación, baja tolerancia a la frustración, tipo de consumo, actitud positiva hacia las drogas, agresividad, trastornos de conducta, conflictos familiares, conducta disocial, amigos/as consumidores/as, historia familiar de alcoholismo, así como uso/abuso de drogas ilegales por parte de los progenitores, historia de violencia familiar, desacuerdo parental, estilos de comunicación pasivos y/o agresivos, entre otros.
Una de las medidas adoptadas para estos jóvenes es el tratamiento ambulatorio, entendido como una tarea socio-educativa que pretende lograr una capacitación y un logro en el aprendizaje, desde una orientación psico-educativa.
Los jóvenes sometidos a esta medida, asisten a los programas compatibilizándolos con sus actividades que de forma normalizada realizan en el exterior.